La importancia de la autoestima en tu bienestar emocional
- Erika Monic
- 8 ene 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 19 feb
La autoestima es un pilar fundamental para el bienestar emocional. La forma en que nos valoramos influye en cómo gestionamos nuestras emociones, enfrentamos las dificultades y nos relacionamos con los demás. Una autoestima equilibrada no implica verse como perfecto, sino reconocer nuestros valores, aceptar nuestras limitaciones y desarrollar una actitud compasiva hacia nosotros mismos.
En este blog, exploraremos qué es la autoestima, por qué es tan importante para nuestra salud mental y cómo fortalecerla :

La autoestima se refiere a la valoración que hacemos de nosotros mismos, incluyendo nuestras creencias, pensamientos y sentimientos sobre nuestro valor personal (Rosenberg, 1965). Según Morris Rosenberg, pionero en el estudio de la autoestima, esta puede ser entendida como un "juicio global que las personas hacen sobre sí mismas", siendo un factor determinante en la manera en que afrontamos la vida cotidiana.
Desde la perspectiva de la psicología humanista, Carl Rogers (1959) enfatizó la importancia de la autoaceptación incondicional. Para Rogers, la autoestima se construye cuando la persona siente que es aceptada tal como es, sin condiciones, lo cual permite un desarrollo emocional saludable.
Por otro lado, Abraham Maslow (1943) situó la autoestima como una necesidad fundamental en su conocida "Pirámide de las Necesidades", destacando que el respeto hacia uno mismo y la percepción de competencia son esenciales para alcanzar la autorrealización.
Importancia de la autoestima en el bienestar emocional
Una autoestima saludable no solo se refleja en cómo nos sentimos con nosotros mismos, sino también en la manera en que gestionamos nuestras emociones y afrontamos los desafíos de la vida. Las personas con una autoestima equilibrada tienden a ser más resilientes, a tomar decisiones más adaptativas y a mantener relaciones interpersonales más satisfactorias.
En cambio, una baja autoestima puede estar asociada con diversas dificultades emocionales como la ansiedad, la depresión y el aislamiento social (Beck, 1976). La visión negativa que se tiene de uno mismo puede generar pensamientos automáticos disfuncionales como "no soy suficiente" o "voy a fallar", perpetuando un círculo vicioso de malestar emocional.
La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), desarrollada por Aaron T. Beck en la década de 1960, ha demostrado ser altamente eficaz en el tratamiento de problemas relacionados con la baja autoestima. La TCC parte de la premisa de que nuestras emociones y conductas están influenciadas por nuestros pensamientos. Por lo tanto, si aprendemos a identificar y modificar pensamientos disfuncionales, podemos mejorar nuestra autoestima y, en consecuencia, nuestro bienestar emocional.
Según Fennell (1997), especialista en el abordaje de la baja autoestima desde la TCC, muchas personas mantienen creencias negativas sobre sí mismas debido a experiencias pasadas dolorosas o críticas recibidas durante su desarrollo. Estas creencias, a menudo automáticas e inconscientes, pueden ser cuestionadas y reformuladas a través de la terapia.
La intervención en TCC para la autoestima incluye:
Identificación de pensamientos automáticos negativos: Reconocer las ideas que menosprecian nuestra valía.
Reestructuración cognitiva: Desafiar esos pensamientos y reemplazarlos por otros más realistas y compasivos.
Exposición a nuevas experiencias: Realizar actividades que refuercen la autoconfianza y permitan experimentar el éxito.
Desarrollo de la autocompasión: Enfoque promovido por las terapias de tercera generación como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Centrada en la Compasión (CFT), que invitan a tratarnos con amabilidad en lugar de juicio.
Estrategias prácticas para fortalecer la autoestima
Cuestiona tus pensamientos negativos: ¿Tienes evidencia real para pensar así? ¿Qué le dirías a un amigo que pensara lo mismo de sí mismo?
Practica la autocompasión: Trátate con la misma amabilidad que ofrecerías a alguien a quien quieres.
Establece metas realistas: Celebra cada pequeño logro, por mínimo que parezca.
Rodéate de personas que fortalezcan tu valor positivo: Las relaciones positivas refuerzan una imagen sana de uno mismo.
Aprende a aceptar las imperfecciones: La perfección no existe y tus errores no definen tu valor.
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Referencias
Beck, A. T. (1976). Cognitive Therapy and the Emotional Disorders.
Rosenberg, M. (1965). Society and the Adolescent Self-Image.
Rogers, C. (1959). A Theory of Therapy, Personality and Interpersonal Relationships.
Maslow, A. H. (1943). A Theory of Human Motivation.
Fennell, M. J. V. (1997). Low Self-Esteem: A Cognitive Perspective.
Gilbert, P. (2009). The Compassionate Mind.
Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (1999). Acceptance and Commitment Therapy.
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